OTROS CASOS CLÍNICOS TRATADOS EN MI CONSULTORIO

Los casos clínicos que a continuación se relacionan, fueron tratados en mi consultorio; por razones éticas, no mencionaré los nombres reales de mis pacientes, ni daré información que los identifiquen.

Caso 1. Curación de una úlcera gástrica. Elmer, paciente de 58 años de edad, sufrió de úlcera gástrica por espacio de doce años. Con tres sesiones de HIPNOTERAPIA, se curó. No supe cuál fue el conflicto que le originó a enfermedad, porque las sesiones fueron colectivas. Lo que sí sé, es que en el proceso regresivo hizo la catarsis del conflicto que generó la úlcera y demás problemas vividos, inclusive desde el vientre materno.


Caso 2. La señora C.R.T. de 28 años de edad, se curó de Catalepsia. La causa de su enfermedad fue que cuando era niña, su madre la despertaba a correazos y con insultos. Esta presión física y psicológica se dio hasta que ella, como mecanismo defensivo, desencadenó la catalepsia.


Caso 3. Roberto de 60 años, se curó de fuertes dolores de espalda en regiones cervical y lumbar. La enfermedad se originó porque de niño fue maltratado física y psicológicamente por su padre. Le tocó cargar costales con café muy pesado que no eran acordes a su edad y físico.


Caso 4. Gabriela, ama de casa de 50 años de edad, sufría de diabetes desde los 30 años. Con la HIPNOTERAPIA desaparecieron todos los síntomas (sed, malestar en las piernas, micción nocturna) y los estados de ansiedad, angustia y depresión que la acompañaban. En la HIPNOTERAPIA se efectuó una purga de la energía que generó los problemas vividos, inclusive los del vientre materno. Parecía que se había curado. Al realizarse un examen, se encontró que la glicemia estaba en 360. Entendí que si bien había logrado un alivio importantísimo, su cura definitiva no podría darse, porque ya existía daño en el páncreas. Si la HIPNOTERAPIA se hubiese realizado recién descubierta la enfermedad, su cura hubiese sido definitiva. Este caso lo titulé en mi libro, UN CASO DE DIABETES SIN SÍNTOMAS.


Caso 5. Mauricio, niño de 8 años de edad, hijo de un médico amigo, sufrió de pesadillas y cada vez que veía una mariposa pequeña, una avispa o una abeja, entraba en crisis de pánico. En la HIPNOTERAPIA encontré, que igual que otra niña que mencioné anteriormente, había visto la película “Abejas Asesinas”.


Caso 6. Angélica, paciente de 18 años, consultó por ansiedad, angustia, depresión mayor, agresividad y odio hacia su padre. No tenía conciencia de por qué odiaba tanto a su padre. En el tratamiento encontré, que éste la había violado cuando tenía 5 años. Se sintió tan mal qué reprimió el evento y por eso no sabía a que se debía tanto odio hacia su progenitor.


Caso 7. La doctora Martha, de 46 años de edad, Juez Promiscuo Municipal del municipio donde yo vivía, sufría las siguientes patologías psicológicas: ansiedad, angustia, depresión, estrés, inseguridad, inestabilidad, baja autoestima, ira, mal genio, fobia a las ratas, aerofobia y patologías orgánicas como migraña, algia precordial, parestesia (entumecimiento), reflujo y colon irritable. No saludaba ni contestaba a quien la saludaba. Esto sucedió por la época de 1970, cuando en mi casa hacía sesiones colectivas gratuitamente. Una ocasión el oficial mayor del Juzgado, fue a mi lugar de trabajo y me dijo que la Juez me necesitaba. Asistí al llamado y en su despacho la funcionaria me comunicó que, estaba muy mal y que estaba pensando en el suicidio. Me pidió le hiciera sesiones de HIPNOTERAPIA, pero que de manera individual. En efecto le realicé diez sesiones, con excelente resultado, se renovó por completo, su rostro se tornó agradable.


Caso 8. Mery, una joven de quince años, fue encontrada inconsciente en la puerta de un garaje y llevada al hospital Santa Mónica del municipio de Dosquebradas Risaralda. Allí permaneció inconsciente por más de 24 horas. Al despertar se encontraba con amnesia total; las enfermeras y médicos trataron de interrogarla sobre lo que le había sucedido, pero ni siquiera recordaba su nombre, lugar de residencia, ni su edad. Había perdido su identidad. En esa época yo realizaba la práctica de psicólogo en ese centro asistencial. Realicé a Mery, una sesión de hipnosis, recobró la memoria, se pudo identificar y lograr contacto son sus familiares. Había sido dopada y violada.


Caso 9. En el año de 1996, me visitó una pareja de médicos pereiranos, la doctora G.M. y el doctor C.N. La primera en calidad de paciente y el segundo en calidad de acompañante. La doctora G.M. de 36 años de edad, sufría con mucha frecuencia, desde los 16 años, diarrea, vómito y mareo. En nada la benefició los tratamientos médicos especializados y las terapias psicológicas que recibió.


Un día cualquiera estaba la pareja en cine, de repente apareció en la pantalla una rata, ella gritó y de inmediato desencadenó los síntomas (diarrea, vómito y mareo). Este acontecimiento permitió al doctor C.N. sospechar que la enfermedad de su esposa, tenía relación con las ratas, pero no conocía la situación traumática que había enfrentado su esposa en la niñez, con esos animales.


Realizada la primera sesión, el trauma apareció a la edad de seis años. Presentó una crisis muy importante (llanto, angustia y miedo). Expresó que a esa edad asistió a una fiesta, en la finca de un tío, a la cual concurrieron muchos familiares; durmió en el suelo en el cuarto de San Alejo. Una rata la mordió cerca de la nuca, en el esternocleidomastoideo, la rata quedó adherida allí, al parecer los dientes se trabaron en el músculo.


Refirió, mataron la rata con dos piedras, la cual seguía pegada al músculo, arañando su piel mientras la mataban. Este inexplicable accidente causó una crisis tan aguda, que en pocos minutos desencadenó diarrea, vómito y mareo, aparte de la angustia y el miedo. El evento traumático fue reprimido y la afectada no volvió a recordar el incidente.


En la primera sesión el trauma explotó como una bomba de tiempo, se hizo la catarsis, la elaboración del conflicto y el proceso de desensibilización. Cuando despertó sintió su rostro mojado, sacó de su bolso un espejo y vio como con el llanto había arruinado su maquillaje. Sorprendida preguntó a su esposo que si había llorado, él le respondió que sí.


Son pocas las personas que entran en un estado tan profundo como el de esta paciente. Me tocó volverla al trance y sugerirle el recuerdo de lo sucedido ¿Qué sucedió? La paciente de niña sufrió el trauma con la rata, lo reprimió y no volvió a recordar lo sucedido. Y el hecho de que por espacio de 20 años haya sufrido de diarrea, vómito y mareo, obedeció a que en la celebración de los quince años, un amigo de la familia le regaló una pintura (un cuadro) el cual en una de las esquinas tenía un hámster (animalito muy parecido a las ratas). Al mirar todos los días el cuadro que permanecía colgado en la sala, recibía un mensaje subliminal, que la devolvía inconscientemente a la época del accidente y por eso desencadenaba con frecuencia la diarrea, el vómito y mareos, porque eso fue lo que se desencadenó en la época del accidente. Puedo afirmar, que un cuadro (pintura) tuvo enferma a esta persona por espacio de 20 años, hasta que acudió a mi consultorio.



Obviamente si no hubiese ocurrido el accidente con la rata, el cuadro no produciría ningún efecto. La función del cuadro fue servir como estímulo o detonante de la enfermedad ¿Cuál fue el objetivo de la HIPNOTERAPIA en este caso? Liberar a la paciente de la energía psíquica, que generó la enfermedad.


Caso 10. Adriana, paciente de 60 años, sufría depresión mayor, ansiedad, angustia, estrés, inseguridad, terrores nocturnos, gastritis, dolores articulares y musculares y sobre todo presentaba crisis de pánico cada vez que tenía que ir al odontólogo. En la terapia encontré, que cuando tenía 14 años, su dentadura era muy bonita y eso hacía que los hombres se fijaran en ella. Su madre se sentía muy mal cuando los hombres se le acercaban y para evitarlo, con un alicate le fracturó dos dientes del maxilar superior ¡Qué barbaridad!

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